Terapia Asistida Canina

Hoy os presentamos una muestra del trabajo que realizamos en nuestras sesiones de Terapia Asistida Canina.

Nuestra metodología de trabajo se basa en la elaboración de una programación específica pero flexible, cuya clave es la adaptación de las actividades que realizamos al ritmo de los pacientes y conforme a sus necesidades individuales.

Bajo la supervisión del Especialista Sanitario, la Adiestradora Canina va dando las órdenes precisas a Darwin, nuestro perro de terapia, siempre en base a unos objetivos de mejora ya pautados tras la evaluación individual de cada paciente.

En esta foto podemos apreciar lo importante que es para el paciente que trabaja con el perro tener la posibilidad de acariciarlo, hablarle y sentir su calor.

A la vez que el paciente ejercita la psicomotricidad fina, se comunica con la mascota y el profesional, y además… Las sensaciones que experimenta son indescriptibles  ¡Siempre están deseando que llegue este mágico momento!

En la foto de la derecha podemos apreciar otra actividad en la que lo que hace el paciente en este caso es acariciar al perro con los pies, actividad muy indicada en pacientes con movilidad reducida. Con ella se trabaja tanto la escucha de órdenes y llevarlas a cabo, como el control motor y la movilidad articular de todo el miembro inferior, trabajando además la propiocepción.

En la ejecución de cada ejercicio podemos trabajar varias áreas al mismo tiempo siendo esta la clave de nuestras terapias.

Por ejemplo en esta primera imagen observamos como el paciente está atendiendo órdenes sencillas dadas por el terapeuta al mismo tiempo que las memoriza para dárselas al perro .

De este modo, aquí el paciente trabaja las áreas cognitiva, del lenguaje y la afectivo emocional ya que al final de la actividad premia al perro con caricias, golosinas…

En la siguiente imagen podemos apreciar como el paciente además lanza un objeto a la mascota ejercitando el área psicomotora al mismo tiempo que utiliza la orden adecuada que previamente ha memorizado.

Gracias a la motivación con la que acuden los pacientes a terapia, y dado su nivel de implicación en los ejercicios, estamos consiguiendo alcanzar la mayoría de objetivos planteados y, sobre todo, a nivel general observamos en las sesiones una mejora en el estado de ánimo, que es tan importante tanto para ellos como para el desarrollo de la terapia.

Autora: Pepa Fernández Avilés, Psicóloga


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